abril 30, 2009
Cuando llegué al Liceo en el dosmiluno, la primera persona a la que le hablé y la primera amiga que tuve fue la Cinda. En esa época teníamos el pelo largo sin forma, ella liso y yo rizado. A ella le gustaba el sound y a mí lo mismo que ahora, pero más cebolla. Lo cierto es que las dos estábamos medias pa'llá.
Tengo la sensación que para esa época teníamos muchas horas libres, y en esos momentos, nos poníamos hiperkinéticas e hiperventiladas (eso sobre todo).
Y yo, aparte de hacer mis ridículas imitaciones de Betty la fea (la teleserie del momento), inventaba junto a la Cinda coreografías con canciones de Los Prisioneros, y cantábamos cosas como Dime corazón y nos desvivíamos, y casi nos cortábamos las venas, y nos reíamos, y nos divertíamos. Éramos unas almas libres sin temor de ser quienes éramos. Éramos felices.
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